Mensaje
del Director Ejecutivo del Programa de las Naciones Unidas para
el Medio Ambiente, (PNUMA), Sr. Klaus Toepfer, con ocasión
del Día Mundial del Medio Ambiente,
5 de Junio de 2005.
| Dignidad
Humana y Progreso Social |
 |
Hace
sesenta años, en San Francisco, California, los miembros
fundadores de la Organización de las Naciones Unidas se
comprometieron a salvar a las futuras generaciones de los flagelos
de la guerra y a promover la dignidad humana y el progreso social.
Si vamos a cumplir este compromiso, como comunidad global, tendremos
que enfrentar el problema de la rápida urbanización
del mundo. Muchas de las ciudades de hoy, son caldo de cultivo
de contaminación, pobreza, enfermedad y desesperanza, pero
no necesariamente tienen que serlo. Con una planeación
adecuada nuestras ciudades pueden ser motores del desarrollo sostenible.
Este es nuestro mensaje para el Día Mundial del Medio Ambiente
2005. “Ciudades Verdes:¡Un Plan para el Planeta!”
es al mismo tiempo una advertencia y una declaración de
fe en nuestra capacidad para convertir la expansión de
las ciudades en un beneficio para todos.
Adonde quiera que vamos
las ciudades claman por respuestas. En el mundo en desarrollo,
en donde el crecimiento de la población urbana es más
pronunciado, más de un billón de personas están
condenadas a una vida de pobreza y enfermedad porque carecen de
agua potable, de servicios básicos de saneamiento y de
un refugio adecuado, bienes que los habitantes del mundo desarrollado
generalmente disfrutan sin reparar en ello. Si aligeramos la carga
de los habitantes más pobres del mundo cosecharemos un
doble dividendo: al darles una oportunidad en el camino hacia
una vida mejor estaremos ayudando a proteger el medio ambiente
del cual todos dependemos.
Al mejorar los servicios
de saneamiento de los barrios pobres del planeta, se protegen
las fuentes de agua potable y el mar donde desembocan todos los
ríos. Esto también ayudará a salvar las vidas
de muchos de los 6 mil niños que mueren diariamente por
enfermedades prevenibles asociadas con la falta de agua potable
y con una higiene deficiente. Reemplazar la quema de leña
por fuentes de energía más sostenibles no sólo
preservará los bosques, sino que también reducirá
la contaminación del aire. Las enfermedades respiratorias
son otra importante causa de muerte, sin embargo, las cada vez
más grandes mega ciudades del mundo en desarrollo tienen
una pésima calidad de aire. La contaminación del
aire también puede combatirse limpiando las emisiones vehiculares
y evitando la liberación de gases tóxicos por la
quema de plástico y basura, y promoviendo una recolección
y disposición de desperdicios eficiente.
El PNUMA está
trabajando en todas estas áreas. Nuestros programas de
energía y transporte sostenible están enfocados
hacia las consecuencias ambientales de la producción y
el uso de energía, que van desde la contaminación
del aire local hasta el calentamiento global. Estamos trabajando
para promover soluciones tecnológicas sólidas, desde
el punto de vista ambiental, para el uso del agua potable y la
eliminación de desperdicios, y nuestro programa Ciudades
Sostenibles, en cooperación con Hábitat, la Organización
de las Naciones Unidas, nuestra agencia hermana, está ayudando
a las ciudades a planear el manejo y la gestión de su medio
ambiente, y a compartir conocimientos con gobiernos locales y
nacionales alrededor del mundo.
Los retos que presenta
la creciente urbanización son inmensos, pero no insuperables.
Por ejemplo, los pueblos y ciudades, principalmente los del mundo
desarrollado, son responsables hoy de la mayoría de las
emisiones de gases de efecto invernadero que están ocasionando
el cambio climático, y que son originadas principalmente
por los automóviles, camiones y plantas eléctricas.
Estas emisiones pueden disminuirse drásticamente por medio
de una combinación de tecnologías de energía
limpia junto con una apropiada planeación de las ciudades.
Imaginemos una ciudad
en donde los edificios emplean fuerza solar para generar su propia
energía, y desperdician menos porque utilizan iluminación
ahorradora de energía y están bien aislados; en
donde el transporte público es económico y eficiente;
en donde los vehículos contaminan menos porque son impulsados
por electricidad o hidrógeno. Esta ciudad se ha vuelto
parte de la solución, no del problema. Es la ciudad del
futuro. Con el apoyo de las comunidades, las empresas y sobre
todo de los gobiernos, puede ser también la ciudad de hoy.
El mundo no carece
de respuestas adecuadas a las preguntas que presenta el milenio
urbano. Alrededor del planeta, no sólo en el mundo desarrollado,
existen ejemplos de comunidades, empresas y gobiernos que trabajan
para rediseñar las metrópolis; los centros de las
ciudades, congestionados por el tráfico, son reclamados
por los peatones; los espacios verdes se preservan y se expanden;
se promueven programas de reciclaje y se diseñan edificios
amigables con el medio ambiente. Estos ejemplos son como semillas.
El reto es alimentar estas semillas, propagarlas y diseminarlas
por todos los rincones del planeta.
Los pueblos y las ciudades
son el hogar y el futuro de la humanidad. Lograr que ese futuro
sea de paz, dignidad y prosperidad es responsabilidad de todos.
Por eso es oportuno que el Día Mundial del Medio Ambiente
2005 sea celebrado en la cuna de la organización creada
para representar los intereses de todos, desde el más poderoso
hasta el más humilde. Nosotros, los pueblos de las Naciones
Unidas, necesitamos ver el futuro con esperanza. Esa esperanza
se encuentra en las Ciudades Verdes.