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LA
HABANA, Julio de 2006.- Un hermoso jardín artístico
de flores y sueños crece hoy vigoroso en el reparto habanero de
San Agustín, en el oeste de la capital cubana, patrocinado por
un pintor que decidió compartir su acervo artístico con
sus pequeños vecinos.
Jorge Jorge, graduado como pintor en la prestigiosa Academia habanera
de San Alejandro, había sido elegido por sus convecinos como Delegado
de circunscripción al Poder Popular municipal, según la
forma de gobierno escogida por los cubanos.
Desde su edificio de cinco pisos y 40 apartamientos, similar a los que
componen este barrio capitalino en desarrollo, podía observar a
los niños jugando en la calle, mientras que en la esquina se ampliaba
un basural improvisado.
“Mi espíritu artístico se negó a aceptar esa realidad
y decidí trabajar para cambiarla”, dice Jorge, quien cumple ya
su tercer mandato consecutivo en el Gobierno municipal de La Lisa y es
el delegado de circunscripción que más votos recibe en la
zona.
Jorge habló con los padres y vecinos del lugar y compartió
con ellos su sueño: “crear un taller artístico para las
niñas y los niños en el que pudieran expresarse, divertirse
y, al mismo tiempo, crecer intelectual y personalmente”.
La propuesta fue acogida con entusiasmo. El basural fue limpiado y, en
su lugar, surgió un galpón de planchas de acero con ventanas
y suficiente ventilación. Recibió por nombre el de Taller
Comunitario “Coloreando mi Barrio”.
Este centro tiene mesas y banquetas obtenidas de la palma real, donde
los jóvenes artistas plasman en el papel sus sueños y su
visión de la realidad. Todo el lugar fue pintado con alegorías
realizadas por las niñas y los niños participantes y rodeado
de flores y plantas que ellos mismos sembraron. El infierno se convirtió
en un paraíso.
“Los niños del barrio vienen aquí de manera totalmente voluntaria.”,
dice Jorge. “Cuando llegan se les brinda papel y crayolas para que se
expresen libremente. A cada uno se le ofrece asistencia técnica
y consejos para aplicar una buena perspectiva pictórica. Lo demás
lo ponen ellos con su talento”-
“Y talento hay de sobra—recalca el artista. Estos niños y adolescentes
han ganado 182 premios, de ellos cuatro premios internacionales, incluyendo
el Premio de América Latina y el Caribe 2006 otorgado por el Programa
de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que correspondió
a Raysel Sosa Rojas, de 12 años de edad. Raysel y el Profesor Jorge
viajaron a Argelia, país que fue sede de la entrega global de los
galardones del PNUMA.
Este joven premiado y otros colegas suyos participaron a fines de mayo
como invitados muy especiales en la celebración efectuada en la
Oficina de la Coordinadora Residente de las Naciones Unidas en Cuba por
el Día Mundial del Medio Ambiente 2006, y compartieron sus éxitos
con el Premio Nacional cubano de Medio Ambiente de este año, otorgado
al Centro de Procesamiento de Residuos Urbanos (CEPRU), de la ciudad de
Guantánamo.
Este proyecto guantanamero, de excelente impacto ambiental, laboral y
humano, recibe asistencia financiera y técnica del Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), primero a través
de su estrategia para el desarrollo local(PDHL/Cuba) y ahora mediante
el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente
Mundial (SGP/GEF).
Por el Taller Comunitario han pasado unos 300 niños en sus dos
años de trabajo. Incluso vienen de otras circunscripciones y de
otros barrios, dice el Profesor Jorge. Las paredes recogen la huella de
ese trabajo. Allí, expresando su mundo interior en una explosión
de figuras y colores, se ratifican como niños y aprenden a crecer
intelectual y espiritualmente.
Las muchas dificultades con los insumos no hacen mella en el entusiasmo
de Jorge Jorge y los muchos padres y madres que agradecen ese esfuerzo
y comparten preocupaciones y alegrías. “Algunas veces estamos cortos
de material –crayolas, pintura, papel, cartulina—pero siempre aparece
y podemos seguir trabajando”, dice Jorge Jorge. “Si todo fuera fácil
quizás no tendríamos este proyecto tan cerca de nuestros
corazones”, dice.
Los pequeños artistas y su mentor recibieron con alegría
la visita al Taller de un grupo de funcionarios del PNUD y de la Oficina
de la Coordinadora Residente de la ONU, encabezados por la Representante
Residente a.i. del PNUD, Ulrika Richardson-Golinski.
Ulrika y sus acompañantes hicieron constar su admiración
por este hermoso ejemplo de aplicación creadora del arte en apoyo
a una vida más plena y por el amor que se inculca en esos niños
y jóvenes por la naturaleza y su protección, de lo cual
el Taller mismo es un ejemplo vivo.
53,000 habitantes tiene el distrito de San Agustín, en el municipio
occidental capitalino de La Lisa. El taller comunitariol "Coloreando
mi barrio" cumple un importante papel social en su entorno
Una gran flor ha surgido de lo que fuera un basural. Sus pétalos
son estas niñas y niños de San Agustín que se expresan
ahora también con el lenguaje de la pintura y el arte. Decididamente,
una hermosa vía para una infancia más feliz y plena: la
mejor infancia.
Mayores
Informaciones: www.pnuma.org
Para
ver fotogarfias:
1.-
El profesor Jorge Jorge y un grupo de sus entusiastas seguidores
2.-
Las paredes están cubiertas de obras premiadas internacional y
nacionalmente. Madres y padres acompañan a sus hijos en el Taller.
3.-
La Representante Residente a.i. del PNUD en Cuba, Ulrika Richardson-Golinski,
visitó elTaller al frente de una delegación de Oficiales
y otros funcionarios de esa institución. Ulrika y Arianne Gómez
conversan con el laureado joven Raysel Sosa Rojas
4.-
Así se ven los niños a sí mismos, en este mural gigante
que adorna una de las paredes del Taller
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