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    Jueves 16 de noviembre de 2006.

  • Kofi Annan: «El cambio climático amenaza la paz y la seguridad mundial»
  • PNUMA: las tormentas y huracanes podrían costar un billón de dólares anuales
  • Los países pobres son los más vulnerables al cambio climático
  • El cambio climático, un problema real para AL
  • El cambio climático ya se está notando en la Argentina
  • Cambio Climático: provocaría la muerte de 72 especies
  • Portal: Cambio climático
  • La energía y el cambio climático serán el centro del programa de trabajo de la Comisión para 2007
  • NOTICIAS MÉXICO
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  • Kofi Annan: «El cambio climático amenaza la paz y la seguridad mundial»
    http://www.abc.es/20061116/sociedad-medio-ambiente/kofi-annan-cambio-climatico_200611160247.html

    Araceli Acosta. Enviada Especial Nairobi.

    El secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan llegó ayer a Nairobi para inaugurar el segmento de alto nivel de la Cumbre de la ONU sobre el Cambio Climático, que desde el pasado día 6 se celebra en la capital keniata. Su objetivo es claro: relanzar las negociaciones en una conferencia que parecía abocada al fracaso en una de las cuestiones fundamentales, avanzar en el régimen futuro de Kioto.

    Annan dijo que «las emisiones en los países en vías de desarrollo no pueden seguir creciendo de forma incontrolada», en clara alusión a que deben asumir compromisos de reducción para lo que se ha dado en llamar «Kioto 2». Y es que «el cambio climático no es ciencia ficción -apuntó Annan-, sino que es una amenaza a la paz y la seguridad mundiales», que pone en peligro «las bases en que vive la mitad de la población mundial».

    El mayor riesgo se da en los países más pobres del planeta y, sin duda, en el continente africano. Por eso, el secretario general de la ONU anunció que seis agencias de este organismo han firmado el «Plan Nairobi» para ayudar a los países en vías de desarrollo, especialmente los africanos, a participar en el Mecanismo de Desarrollo Limpio (los países desarrollados invierten con proyectos limpios en países en vías de desarrollo, y de tal modo obtienen los créditos de emisión que se pueden negociar en el mercado internacional). El África subsahariana sólo suma el 1,7% de los proyectos de MDL.

    El único país, por ahora, que ha ofrecido financiación para este programa es España. La ministra Cristina Narbona, que hoy intervendrá en el plenario de esta cumbre, informó de que nuestro país ha aportado 2 millones de euros, a repartir a partes iguales entre África y América Latina, para esta nueva iniciativa.

    Un nuevo mercado
    Se trata, como dijo Achim Steiner, director ejecutivo del Programa de la ONU para el Medio Ambiente, de «dar a estos países una mayor capacidad de respuesta», de tal forma que sean atractivos para invertir con proyectos limpios. A España, con esto, se le abriría un nuevo mercado. No en vano, nuestro país es ya el primero del mundo en transferencia de tecnologías limpias, sobre todo energía eólica e hidroeléctrica, relacionadas con el Mecanismo de Desarrollo Limpio, por un valor de casi 250 millones de euros, doblando a Francia, que no roza los 100 millones, y por delante de Estados Unidos (50 millones).

    No sólo fue el mensaje de Annan, quien advirtió de que «estamos cerca del punto de no retorno», sino que parece que el cada vez mayor consenso científico y los acontecimientos de las últimas semanas, como la publicación del informe Stern encargado por el Reino Unido, la presentación del documental de Al Gore en buena parte del mundo y el vuelco democrático en Estados Unidos, han resucitado un moribundo proceso de negociación de los compromisos para después de 2012.

    Así, en la discusión del régimen pos-2012, fuentes de la delegación española informaron de que hay «una satisfacción general», pues se ha llegado a un principio de acuerdo en el que se afirma que «para estabilizar las concentraciones de CO2 en la atmósfera hay que reducir las emisiones en un 50% sobre los valores del año 2000».

    No se fija calendario ni se dice cuándo se tiene que cumplir ese objetivo, pero las mismas fuentes indicaron que en el tercer informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) se habla de estabilizar las emisiones para el año 2050, con lo que esa podría ser la fecha para las emisiones globales, es decir, de todos los países, tanto los que ahora tienen compromiso de reducción como los que los tengan a medio plazo. Aunque la intención, al menos de la UE, es que los países industrializados vayan más allá, reduciendo su carga contaminante entre un 60 y un 80 por ciento para esa fecha.

    Las organizaciones ecologistas presentes en la Cumbre echan en falta un calendario. Mar Asunción, responsable de la campaña de cambio climático de WWF/Adena, explicó que «es un primer paso, pero flojo, porque falta el cuándo».

    Tasa a los todo terreno
    Fuera de Nairobi, y tal vez aprovechando el impacto de la cumbre, quién más, quién menos, las autoridades se apresuran a adoptar medidas medioambientales, siquiera cosméticas. Es el caso del Reino Unido, ya que desde Londres llega la noticia de que la corporación local pretende imponer una tasa especial a los vehículos todo terreno por su alto índice de contaminación.


    PNUMA: las tormentas y huracanes podrían costar un billón de dólares anuales
    http://www.adnmundo.com/contenidos/ambiente/pnuma_ma_151106.html

    El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) instó hoy a la comunidad internacional a crear nuevas formas de seguro y financiación que ayuden a los países en desarrollo a prepararse para afrontar los daños los desastres naturales generados por el cambio climático.

    En un nuevo informe, el organismo advirtió que para el año 2040, la cifra de pérdidas causada por sequías, tormentas, huracanes, inundaciones y demás siniestros, podría alcanzar un billon de dólares anuales.

    “Las coberturas de los seguros generalmente se extienden sólo a los países desarrollados donde los consumidores, los negocios y las industrias pueden pagar las primas”, señaló el PNUMA.

    Pero ha llegado el momento de forjar alianzas públicas y privadas que ofrezcan nuevos instrumentos financieros para los países en desarrollo, donde se prevé un mayor impacto del cambio climático.

    “De no hacerlo, los costos para afrontar la creciente ola de desastres relacionados con el calentamiento del planeta podría sobrepasar los actuales niveles de los recursos asignados a ayuda humanitaria, y esto presionaría los presupuestos internacionales dedicados a asistir a la población necesitada”, sostuvo el estudio.

    Para ilustrar lo caras que resultan estas calamidades, el PNUMA mencionó las pérdidas de casi 13.000 millones de dólares registradas de julio a septiembre de este año en China, Japón y las Filipinas a causa de los tifones.

    Comunicado ONU


    El cambio climático, un problema real para AL
    http://www.milenio.com/mexico/milenio/nota.asp?id=455357

    Tiene un impacto sobre la salud y la economía de los latinoamericanos.
    Para América Latina y el Caribe, los cambios climáticos “no son ciencia ficción”: son un problema vivo, real, global por el impacto que pueden tener sobre la salud de sus habitantes, sobre su economía y en general sobre los procesos de desarrollo.

    Al advertir lo anterior, Ricardo Sánchez Sosa, director para la región del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, PNUMA, dijo que “se necesita un liderazgo, por parte de las autoridades del medio ambiente, que genere soluciones concretas”.

    De no resolverse en la zona los problemas de pobreza, degradación de recursos naturales, falta de planeación del uso de suelo y carencia de un plan para contrarrestar los daños causados por los desastres relacionados con el clima, los países de la región se volverán más vulnerables a los impactos del cambio climático, alertó.

    “El cambio climático será, cada vez más, un problema de desarrollo”, aseguró Sánchez Sosa, durante la presentación del informe El cambio climático en América Latina y el Caribe, versión 2006. “El impacto dependerá del desempeño de las naciones en la elaboración de medidas de mitigación y adaptación”, agregó.

    El funcionario del PNUMA destacó que “las medidas de mitigación del cambio climático no son ajenas a las políticas gubernamentales y los organismos ambientalistas, particularmente en lo que se refiere a eficiencia energética, industria limpia, manejo sustentable de bosques y conservación de la biodiversidad”.

    En este sentido, el informe realizado en colaboración con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México señala que la idea es que prosperen las energías renovables en la región, se necesita un marco legal no sólo para regularlas sino para fomentar su desarrollo, ya que compiten directamente con las energías convencionales y enfrentan dificultades de distinto tipo.

    El funcionario asentó que América Latina y el Caribe ya han resentido de diversas formas el impacto de los cambios. Por ejemplo, en la zona andina se presentan retrocesos en los glaciares, mientras que en Argentina se pueden apreciar importantes cambios en los patrones de lluvias.

    En el Caribe, el impacto se expresa de manera primordial en la frecuencia e intensidad que presentan los huracanes que azotan la zona.

    Otras regiones particularmente vulnerables se encuentran en Sudamérica, en el noroeste brasileño, en las desérticas costas peruanas y chilenas, y en las zonas áridas de Argentina, así como en los países que tienen costas en la cuenca del Caribe.


    Los países pobres son los más vulnerables al cambio climático
    http://www.jornada.unam.mx/2006/11/16/index.php?section=sociedad&article=054n2soc

    Angelica Enciso L.

    Informe de organismo de la ONU sobre el fenómeno

    Ante la inminencia del cambio climático global, el impacto en los países dependerá del desarrollo de medidas de mitigación y adaptación. Es un hecho el incremento en la intensidad y frecuencia de huracanes en el Caribe, los cambios en los patrones de precipitaciones, el aumento de los niveles de las riberas en Argentina y Brasil, y la reducción de los glaciares en la Patagonia y los Andes.

    El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente para América Latina y el Caribe presentó ayer el informe más reciente sobre el cambio climático en la región, en el que se señala que la década pasada ha sido la más calurosa.

    Indica que el huracán Katrina quizá sea el mayor desastre natural en la historia de Estados Unidos, ya que al azotar el sur y el centro provocó grandes destrozos en la Florida, Bahamas, Luisiana y Misssissippi; "por los daños producidos, se convirtió en uno de los meteoros más devastadores en Estados Unidos en la historia reciente".

    Destaca que en la región, Stan, que azotó a Guatemala y El Salvador en 2005, provocó la muerte de unas mil 620 personas, número similar al producido por Katrina, y muchos más desaparecidos.

    "Las fallas en la adaptación y la vulnerabilidad aumentaron debido a la pobreza, a la degradación de los recursos naturales, a la carencia de planeación del uso de suelo y por la falta de preparación de un plan importante para contrarrestar los daños causados por los desastres relacionados con el clima", advierte el informe.

    Precisa que en conjunto en la región se produce 48.3 por ciento de las emisiones causadas por cambio del uso de suelo.

    Puntualiza que las emisiones de gases de efecto invernadero no son generadas en igual proporción por todos los países de la región, ya que alrededor de 70 por ciento proviene de Brasil, México, Venezuela y Argentina; si se consideran también las emisiones de Colombia y Perú, el porcentaje alcanza 83 por ciento. Detalla que México aparece en la región como el principal emisor de bióxido de carbono, con emisiones netas de 444.5 millones de toneladas métricas en 1990. En dicho año, la mayor fuente de emisiones fue el cambio en el uso de suelo y la silvicultura, con 30.6 por ciento; seguida de las industrias energéticas y de procesamiento, con 24.4 por ciento; el transporte, con 21.3 por ciento; y otras industrias ­particularmente del cemento y la metalurgia­, con 14.6 por ciento. La quema de combustibles fósiles dio origen a 67 por ciento de estas emisiones.

    Destaca que los efectos que ya se presentan por el cambio climático son: modificación de los patrones de precipitación en el hemisferio norte; aumento en los niveles del mar de entre 10 y 20 centímetros debido a que las áreas cubiertas de hielo y nieve han disminuido en todo el mundo.

    Refiere que en el siglo XX la temperatura de la superficie global aumentó cerca de 0.6 grados centígrados y la década de los noventa fue la más calurosa, y desde 1861 no se habían registrado temperaturas tan altas como en 1998. Refiere que en los pasados mil años el hemisferio septentrional no había tenido temperaturas tan altas como en la reciente década.

    En la región los países más vulnerables a los fenómenos hidrometeorológicos son los que tienen costas en la cuenca del Caribe, aunque también peligran el noreste brasileño, costas desérticas peruanas y chilenas, y áridas de Argentina, así como en la región andina.


    El cambio climático ya se está notando en la Argentina
    http://www.corrientesnoticias.com.ar/interior.php?nid=57023

    por Cristian Freís

    Columnistas: El cambio climático es la mayor amenaza ambiental del siglo XXI, con consecuencias económicas, sociales y ambientales de gran magnitud. Todos sin excepción; los ciudadanos, las empresas, las economías y la naturaleza en todo el mundo están siendo afectadas.

    El clima siempre ha variado, es dinámico, no permanece estable y siempre han existido variaciones. El problema del cambio climático es que en el último siglo el ritmo de estas variaciones se ha acelerado mucho , y la tendencia es que esta aceleración va a ser exponencial si no se toman medidas que lo controlen.

    El ritmo desbocado de esta modificación climática tendrá como consecuencia grandes alteraciones físicas, como la elevación del nivel del mar, enormes deterioros ambientales y serias amenazas para la humanidad, así como extensión de enfermedades, daños por acontecimientos climáticos violentos, pérdida de cosechas, disminución de los recursos hídricos, entre otros problemas. En el terreno de la razón, hay que reflexionar sobre algunas evidencias como:

    -Se elevó el dióxido de carbono en la atmósfera a un nivel superior al que hubo en los últimos cientos de años.
    -Los hielos eternos han dejado de serlo: se están descongelando.
    -La temperatura mundial aumentó a un promedio de 0.6 C por encima de los registros de los últimos siglos.
    -Las capas de hielo del Artico adelgazaron entre 15 y un 40% en los últimos 30 años.
    -Los glaciales se derriten o retroceden.
    -Los océanos se calientan y las costas se erosionan más ligero.
    -El 16% de los arrecifes de coral del mundo han muerto o agonizan.
    -Los bañados, esteros, lagos, lagunas y otros humedales se achican o desecan.
    -Aumentan las lluvias y el impacto de las inundaciones.
    -La primavera se adelanta. Las plantas florecen antes de tiempo y las aves nidifican prematuramente.

    Los climatólogos y los ambientalistas vienen observando con atención los efectos del cambio climático en Sudamérica, en especial en Argentina. Las consecuencias pueden ser muy variables, pues se conjugan con otros factores –estacionales, ambientales, geográficos, demográficos, sociales-, y con malas prácticas productivas.

    En la República Argentina, con su inmensa variedad de suelos y climas, no se queda afuera de estas proyecciones climáticas. Al parecer, aquí los cambios serán cada vez más crecientes y tendrán un fuerte impacto económico y social. La Pampa Húmeda y la región mesopotámica padecerán más inundaciones, con el consiguiente perjuicio en la producción de cultivos.

    En el Cuyo y el Noroeste aumentará la aridez y la Patagonia sufrirá el retroceso de glaciares aunque podrá ahorrar en calefacción: sus inviernos ya no serán tan rigurosos. Así, generalizando, gran parte de nuestro territorio tendrá inviernos más templados, veranos más sofocantes y una Ciudad Autónoma de Buenos Aires casi, casi tropical. Con lluvias breves e intensas, seguramente los pulóveres de lana gruesa y las camperas más abrigadas pasarán definitivamente a cuarteles de invierno.

    En promedio, la temperatura aumento un grado en el territorio argentino durante el último siglo. El promedio de 14 modelos climáticos prevé un incremento de 1,5 grados más para el año 2030 en el norte del país –donde las zonas de calor se harán más severas-, y de 0.7 grados en el extremo sur.

    En la desembocadura del Río de la Plata, el mar creció 17 centímetros durante el siglo XX, y se estima que a lo largo del siglo XXI podría subir otros 50 centímetros.

    El doctor Vicente Barros, del Centro de Investigación del Mar y la Atmósfera de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, expreso que “El cambio climático no hará sino anticipar los problemas que podría tener la Argentina a largo plazo en materia energética y del uso del agua y del suelo, por lo que las medidas a adoptar, en buena parte coinciden con la respuesta que el país debe enfrentar en esos sectores.

    En el caso de la energía, las soluciones a largo plazo pasan sobre todo por su uso racional y por el desarrollo de energías renovables. En algunas provincias –Salta, Santiago del Estero y Chaco- habrá que frenar ya la deforestación, para evitar que las tierras desmontadas no sirvan ya para la agricultura y se desertifiquen”.

    Hay quienes expresan que, como no estamos seguros de cómo será el cambio climático, debemos hacer poco o nada. Lo cierto es que un gran número de personas se niegan a aceptar los hechos. Menos, aún, están dispuestas a considerar que ellas tienen algo que ver con el asunto. Lo más sencillo psíquica y políticamente es interpretar lo que a uno le gustaría interpretar, o bien patear la pelota afuera del campo de juego.

    Mi opinión personal es que la incertidumbre debe hacernos actuar hoy, no mañana ni pasado, más resueltamente. Según la Organización Meteorológica Mundial, la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera llegó a un nivel récord en el año 2005. El 62% de las emisiones de gases que causan el efecto invernadero corresponden al dióxido de carbono. El actual Protocolo de Kioto no permitirá estabilizar estas concentraciones, sino que a lo sumo frenará el crecimiento. Precisamente, lo que se debe discutir son las medidas a tomar después del 2012, cuando expire nombrado Protocolo.

    El calentamiento del planeta es uno de esos casos poco comunes en que la comunidad científica siente más miedo de lo que puede estar ocurriendo que la población en general. Los científicos han vislumbrado lo que el futuro puede reservarnos.

    Se ha comunicado que Exxon ha financiado a supuestos grupos de expertos para socavar la confianza en los datos científicos sobre el calentamiento del planeta, del mismo modo que la industria tabaquera financió investigaciones para poner en entredicho la validez de las conclusiones estadísticas que mostraban la vinculación entre el tabaco y el cáncer.

    Se tiene que frenar este proceso del cambio climático reduciendo las emisiones de los gases de efecto invernadero. Pero aún cuando se estabilizara ya mismo las emisiones, la persistencia de los gases en la atmósfera y la inerecia térmica prolongarían el cambio climático por más de un siglo. Sé podría abordar este problema a escala mundial con un impuesto acordado globalmente, lo que no significa un aumento en la fiscalidad total, sino simplemente un sustituto en cada uno de los países de los impuestos actuales por un impuesto a la contaminación, por dióxido de carbono. Tiene mucho más sentido gravar lo dañino, como la contaminación, que lo positivo como el ahorro y el trabajo.

    Sólo tenemos un planeta y debemos conservarlo como un tesoro. El calentamiento del planeta es un riesgo que no podemos permitirnos el lujo de seguir desconociendo.

    Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social- E-mail: cristianfrers@hotmail.com


    Cambio Climático: provocaría la muerte de 72 especies
    http://www.adnmundo.com/contenidos/ambiente/cambio_climatico_ma_141106.html

    El cambio climático descontrolado podría provocar que más del 72 por ciento de las especies de pájaros en algunas áreas se extingan, pero el mundo tiene aún una oportunidad para limitar las pérdidas, aseguró el martes el grupo ecologista WWF en un informe.

    Desde los comedores de insectos migratorios hasta los "honeycreepers" tropicales y los pingüinos de agua fría, las aves son altamente sensibles a los cambios en el clima y muchos ya se han visto afectados negativamente por el calentamiento global, afirma el nuevo estudio.

    "Los pájaros son muy importantes, "canarios en la mina de carbón", y ya están reaccionando ante los niveles actuales de cambio climático" señala el trabajo, presentado en Kenia durante la conferencia de la ONU para encontrar vías para ralentizar el calentamiento.

    "Ahora las aves indican que el cambio climático ha encendido una poderosa cadena de efectos en los ecosistemas de todo el mundo", dijo WWF.

    "Contundentes pruebas demuestran que el cambio climático está afectando al comportamiento de los pájaros, con algunas aves migratorias demasiado debilitadas para realizar su viaje".

    En el futuro, añade, el calentamiento desenfrenado puede poner a un gran número de especies en una situación de riesgo, con tasas de extinción estimadas en más del 72 por ciento, "dependiendo de la región, el escenario climático y el potencial de las aves para adaptarse a los nuevos hábitats".

    El trabajo apunta que en los "escenarios más extremos" la extinción puede prevenirse si se refuerzan los duros objetivos de protección del clima y se frenan las emisiones de gases con efecto invernadero para impedir que la temperatura de la Tierra aumente en más de 2 grados centígrados.

    Ya en Europa y Estados Unidos, muchas aves migratorias están perdiendo sus reservas de comida vital que aparecen cada vez más temprano debido al cambio climático, del que los científicos culpan a las emisiones derivadas de la quema de combustibles fósiles.

    Si las temperaturas crecen según las previsiones, en la década de 2080 los humedales de la costa del Mediterráneo en Europa, hábitats críticos para los migradores, estarán completamente destruidos, asegura el estudio.

    Este aumento tendría también un impacto desastroso en las especies no migratorias, al cambiar su entorno.

    "Muchos centros de especies están situados actualmente en zonas protegidas, pero por el cambio climático los pájaros se verán obligados a trasladarse a zonas sin protección", añade.

    Los pájaros de islas y montañas, simplemente, no tendrán un sitio al que ir".

    "En Europa, se espera que la amenazada águila imperial española, que ahora se encuentra principalmente en reservas naturales y parques, pierda todo su hábitat actual", afirma WWF.

    También corren un alto riesgo ocho especies de coloridos "honeycreepers" hawaianos, pingüinos de las islas Galápagos y el urogallo escocés.

    Reuters


    Portal: Cambio climático
    http://srv2.vanguardia.com.mx/hub.cfm/FuseAction.Detalle/Nota.581698/SecID.21/index.sal

    Por Carlos A. Arredondo Sibaja

    “El cambio climático destrozará cosechas, pondrá en peligro a las poblaciones costeras, destruirá ecosistemas y aumentará los conflictos por conseguir recursos”.

    Kofi Annan, secretario general de la ONU.

    Una de las empresas automotrices más importantes en el país mantiene por estos días una campaña publicitaria basada en hacer referencia a inventos que, en su momento, fueron considerados inútiles para luego convertirse en grandes éxitos de mercado.

    Con tales promocionales, la armadora busca posicionar su sistema de financiamiento —para la venta de autos nuevos— como una idea revolucionaria que terminará cautivando a los consumidores, aunque en primera instancia pocos pudieran creer que tendrá éxito.

    La campaña, concebida para convocarnos al consumo, sirve también para recordarnos la frecuencia con la cual conocemos de pronósticos que tendemos a considerar irrealizables e incluso fantasiosos.

    “Eso no va a pasar nunca”, solemos pensar —o decir— cuando en nuestro camino se atraviesa el diagnóstico de algún experto en cuestiones ambientales que nos advierte sobre las consecuencias que acarreará, tarde o temprano, el grave y acelerado deterioro al que está siendo sometido nuestro planeta.

    Y si nos resistimos a creer que la degradación del agua, el suelo y el aire se ubican en niveles que debieran alarmarnos, menos aún estamos dispuestos a considerar que nuestra actividad cotidiana contribuye de alguna forma a empeorar la situación.

    Como consecuencia de ello, la protección del medio ambiente se encuentra fuera de nuestro horizonte de preocupaciones. Simple y sencillamente se trata de un asunto que, al menos por ahora, no debe ocupar un lugar en nuestra agenda cotidiana.

    Para desgracia colectiva, el impacto que nuestra actividad diaria tiene en la naturaleza no desaparece tan sólo porque hayamos decidido voltear la espalda a la realidad. Lejos de esa posibilidad, la indiferencia generalizada está acercándonos al punto del colapso.

    Ayer mismo, al inaugurar los trabajos del segmento de alto nivel de la Conferencia sobre Cambio Climático de Nairobi, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, Kofi Annan, dibujó un escenario sombrío para los próximos años, en caso de no tomar medidas drásticas para detener el deterioro ambiental.

    “El cambio climático destrozará cosechas, pondrá en peligro a las poblaciones costeras, destruirá ecosistemas y aumentará los conflictos por conseguir recursos. Esto no es ciencia-ficción. Son posibles escenarios basados en modelos científicos”, afirmó el líder de la ONU.

    ¿Qué se requiere hacer ante tal diagnóstico? Annan dio respuesta a la pregunta en términos de democracia: “Quiero que los líderes de todo el mundo muestren realmente coraje y que sepan que si lo hacen, su pueblo y sus votantes estarán con ellos. Si no lo hacen, el pueblo y los votantes deben hacerles saber que consideran el cambio climático como algo serio y que tendrá un costo político”.

    La fórmula para contener el deterioro de nuestro hábitat, de acuerdo con el diplomático africano, es tan simple como difícil de poner en práctica: sustituir los actuales sistemas productivos por otros con menor impacto ambiental.

    El problema, como siempre, no es saber lo que debe de hacerse, sino cómo hacerlo, pues existen voces que advierten sobre la posibilidad de frenar el crecimiento económico al poner en práctica tal recomendación.

    ¿Qué político del mundo pensaría en implementar medidas que eventualmente contrajeran la economía de su país, lo cual se traduciría, entre otras cosas, en una pérdida masiva de puestos de trabajo?

    Por otro lado, ¿qué tipo de ciudadano plantearía como condición para otorgar su voto la implementación de medidas más estrictas en materia ambiental si ello le significara, eventualmente, perder su empleo?

    Estamos pues, ante un problema muy simple en términos de lo que la naturaleza requiere de nosotros, pero extraordinariamente complejo por lo que a la conducta humana se refiere.

    La situación se complica aún más porque las manifestaciones del deterioro ambiental, aunque están a nuestro alrededor y son evidentes, no son tomadas en cuenta por la sociedad sino hasta que hacen crisis, algo que toma, casi siempre, mucho más tiempo del que dura un período gubernamental.

    Ello empuja a los gobernantes —de todos los signos políticos— a tomar la decisión de no hacer nada, más allá de rezar por que la bomba no explote durante su administración.

    El problema, mientras tanto, no deja de crecer y de erigirse en una amenaza cada vez mayor para nuestra propia supervivencia, para la cual resulta indispensable que protejamos los recursos naturales antes que el daño sea irreversible.

    Podemos, desde luego, seguir pensando que “eso no va a ocurrir nunca”, pero valdría la pena que nos preguntáramos si tal afirmación es efectivamente realista, antes de encontrarnos, como en el anuncio de los autos, con la sorpresa de que estábamos rotundamente equivocados.


    La energía y el cambio climático serán el centro del programa de trabajo de la Comisión para 2007
    http://cordis.europa.eu/fetch?CALLER=ES_NEWS&ACTION=D&SESSION=&RCN=26657

    El Presidente de la Comisión, José Manuel Barroso, ha presentado el programa de trabajo de la Comisión Europea para 2007, cuya lista de prioridades encabezan la energía y el cambio climático.

    Las «fuerzas desencadenadas por la globalización» presentan más retos compartidos que nunca antes, declaró el Sr. Barroso. Los desafíos se presentan en forma de cambio climático, seguridad energética o terrorismo internacional, pero Europa ha respondido eficazmente, declaró.

    «Podemos estar orgullosos de la respuesta que hemos dado hasta la fecha a este panorama de rápidos cambios. En primer lugar, renovamos la Agenda de Lisboa dando un énfasis directo al crecimiento y el empleo. Como resultado, se pudo restablecer la confianza en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, situándolo en una base más realista y viable», declaró el Presidente de la Comisión.

    Continuando con su reflexión sobre el año 2006, el Sr. Barroso destacó los esfuerzos de apoyo a la innovación: «Para garantizar la prosperidad de Europa en las economías del conocimiento del mañana, la innovación se ha convertido en parte central de nuestras estrategias económicas y sociales. Con la creación del Instituto Europeo de Tecnología [EIT] se contribuirá a revertir la fragmentación de los esfuerzos en materia de investigación, educación e innovación, que hasta la fecha han atrofiado el avance».

    El eurodiputado irlandés Brian Crowley, respondió a la presentación, no mostrándose impresionado por la velocidad de las reformas orientadas a promover la innovación. « ¿Cuándo ha sido pecado ser innovador?» se preguntó, afirmando que el avance hacia los objetivos de Lisboa había sido demasiado lento, y que «todavía falta mucho», con más palabras que hechos en el ámbito de la investigación y la innovación.

    Naturalmente la investigación y la innovación tienen un papel que desempeñar en las áreas prioritarias de energía y cambio climático de la Comisión. En 2007, la Comisión presentará su primer Informe estratégico de Energía para Europa, que incluirá propuestas para acelerar la adopción de nuevas tecnologías de bajo carbono y diversificar los suministros.

    En relación con el cambio climático, la Comisión presentará las opciones que se presentan para la política de cambio climático de la UE y las alternativas para la cooperación internacional.

    Es probable que sean numerosos los proyectos de investigación sobre energía y medio ambiente que reciban financiación a través del nuevo VII Programa Marco (VIIPM), cuyo lanzamiento está previsto para el 1 de enero de 2007.


    NOTICIAS MÉXICO

    México Incrementa Gases De Efecto Invernadero En 149%
    http://portal.semarnat.gob.mx/comunicacionsocial/sintesis.shtml

    De acuerdo con el informe titulado El Cambio Climático en América Latina y el Caribe, elaborado por el PNUMA y la Semarnat, la quema de combustibles fósiles entre 1990 y 2010 ocasionarán un incremento de 149 por ciento en las emisiones de bióxido de carbono en el país. De no detenerse esa tendencia, será un gran problema de desarrollo que ocasionará huracanes intensos. El informe indica que aunque México ha avanzado en la materia, “aún enfrenta múltiples dificultades regulatorias, de infraestructura y políticas, para impulsar un mayor uso de energías renovables”. (Crónica, p. 45)

    ADEMÁS…

    Científicos argentinos desarrollan un nuevo material biodegradable
    http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=859162&origen=premium

    Fabiola Czubaj

    El trabajo recibe el premio DuPont-Conicet, por US$ 25.000
    Dos equipos de investigadores argentinos intercambian ideas y conocimiento desde hace tres años para desarrollar en conjunto un nuevo material biodegradable a partir de las proteínas de la soja y el girasol, dos cultivos autóctonos.
    La potencial utilidad del material para la agricultura y el envasado de alimentos convenció al jurado de la edición 2006 del Programa de Apoyo al Desarrollo Científico Tecnológico DuPont-Conicet para otorgarle el premio de 25.000 dólares que los investigadores recibirán esta tarde.

    "El material tiene la gran ventaja de ser biodegradable, que es una característica contra la que ningún plástico puede competir. Claro que tiene ciertas desventajas porque las proteínas son permeables al agua, lo que a veces disminuye las aplicaciones que se le puede dar", explicó a LA NACION la doctora Adriana Mauri, del Centro de Investigación y Desarrollo en Criotecnología de Alimentos (Cidca), con sede en la Universidad Nacional de La Plata, y una de las dos coordinadoras del proyecto dirigido por la doctora María Cristina Añón, del Cidca.

    Ahora, con el premio, el equipo podrá comenzar a agregar a la receta del material otros componentes que ayuden a reducir esas desventajas. Se trata de compuestos infinitamente pequeños, los nanocompuestos, que permiten darle al material mejores propiedades que cuando se usan, por ejemplo, las fibras vegetales. "Todo depende del uso que se le vaya a dar", aclaró Mauri.

    Uno de los éxitos que el material demostró hasta ahora en el laboratorio es aumentar la vida útil de arándanos al recubrirlos con una delgada película transparente y comestible.

    "Es imposible tratar de simular un material plástico sintético, como un polietileno, porque sus propiedades para la aplicación en envases y la agricultura, que son nuestros objetivos, son muy buenas. Claro que el plástico no es biodegradable, por lo que no se espera que este nuevo material reemplace a los polímeros sintéticos, sino que, una vez mejoradas sus propiedades, halle un nicho de acción propio y en el que no tendrían competidores", señaló la doctora Patricia Eisenberg, del Centro de Investigación y Desarrollo de Tecnología para la Industria Plástica (INTI - Plásticos) y coordinadora del proyecto.
    Las proteínas para elaborar el material premiado se obtienen de las semillas de soja y de girasol. "Como ambas se usan para obtener el aceite comestible, la ventaja es que se podría llegar a obtener ese material a partir de los desechos de la industria aceitera", sostuvo Mauri.

    Una vez aisladas y puestas a secar, se obtiene un compuesto similar a la harina con un 90% de proteínas. Con la ayuda de agua y de otros compuestos se obtienen las láminas del nuevo material. Otra característica del material es su permeabilidad a los gases, "lo que es buenísimo porque los alimentos envasados en un material así tendrían un mayor tiempo de conservación", resumió Eisenberg.

    Para la experta, "un mercado que terminará pidiéndole este tipo de materiales al mundo científico-tecnológico es el mercado de alimentos orgánicos porque para ser sustentable deberá envasar en materiales biodegradables".


 

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